martes, 31 de marzo de 2009
UN POEMA DE CARILDA OLIVER LABRA
EL DOLOR Y EL AMOR
lunes, 30 de marzo de 2009
LEYENDO A LEON FELIPE

Miguel Oscar Menassa
BALBUCEOS
TRATAMIENTO Y DIAGNÓSTICO EN PSICOANÁLISIS
viernes, 27 de marzo de 2009
Macedonio Fernández y el amor
El amor en psicoanálisis o el amor sin barreras
El Romanticismo alemán no podía dejar de tener su influencia y había que rendirle el culto necesario que la vanguardia venía pidiendo a través del surrealismo transformador. Contemporáneos franceses insistían en un automatismo que para la filosofía alemana no alcanzaba y que despejaría Nietzche con la voluntad de poder y con una potencia de vida que insistía y se termina de definir en Freud en quien la consistencia del automatismo en la escritura le hacía falta, o agua, a su pensamiento que derrotaba nuevamente al Positivismo francés, cuando los vasos comunicantes de Bretón no llegan a explicar lo que de corte en el tiempo introducía subvirtiendo toda teoría de la época cuándo el más allá del relato del sueño imponía un deseo, que sin objeto, transformaba la certeza del decir en el mal dicho, el equivoco que transformaría el nacimiento de Eros en el advenimiento de Afrodita, surgida de las aguas para dar cuenta de lo que emerge, virtualidad actual con destino trazado, palabras. La fuerza se desplaza, no es el flechazo de Eros condicionando siempre la dirección casi puntual de un blanco, sino una emergencia desopilante, sin sentido, sin dirección pero direccionable, por un Otro que puede a través de la interpretación darle un sentido que hasta ahora era sólo ausencia.
jueves, 26 de marzo de 2009
UN POEMA DE RAÚL GUSTAVO AGUIRRE
AL PSICOTICO NO LE FALTA, LE SOBRA.
miércoles, 25 de marzo de 2009
POEMA DE JACQUES PREVERT
¿Sabías que el mejor amigo de Hotmail es Messenger? ¡Conocé las razones!
lunes, 23 de marzo de 2009
UN POEMA DE OLIVERIO GIRONDO
LA PRIMERA NOSTALGIA
jueves, 19 de marzo de 2009
Leyendo a Octavio Paz
Sus muros no tenían consistencia
ni peso: su vacío era su peso.
Los muros eran horas y las horas
fija y acumulada pesadumbre.
El tiempo de esas horas no era tiempo.
Salté por una brecha: eran las cuatro
en este mundo. El cuarto era mi cuarto
y en cada cosa estaba mi fantasma.
Yo no estaba. Miré por la ventana:
bajo la luz eléctrica ni un alma.
Reverberos en vela, nieve sucia,
casas y autos dormidos, el insomnio
de una lámpara, el roble que habla solo,
el viento y sus navajas, la escritura
de las constelaciones, ilegible.
En sí mismas las cosas se abismaban
y mis ojos de carne las veían
abrumadas de estar, realidades
desnudas de sus nombres. Mis dos ojos
eran alma en pena por el mundo.
En la calle sin nadie la presencia
pasaba sin pasar, desvanecida
en sus hechuras, fija en su mudanzas,
ya vuelta casas, robles, nieve, tiempo.
Vida y muerte fluian confundidas.
Mirar deshabitado, la presencia
con los ojos de nadie me miraba:
haz de reflejos sobre precipicios.
Miré hacia adentro: el cuarto era mi cuarto
y yo no estaba. Al ser nada le falta
-siempre lleno de sí, jamás el mismo-
aunque nosotros ya no estemos...Fuera,
todavía indecisas, claridades:
el alba entre confusas azoteas.
Ya las costelaciones se borraban.
Tiempo del Inconsciente
En la primera concepción del aparato psíquico, ya da a entender Freud la existencia de una huella de lo trágico que no se resuelve desde el punto de vista estético o psicológico, sino desde el concepto de una temporalidad diferente que habla de un presente donde las cosas pasan, un presente que es en el ir y el venir, en el punto medio de lo que se va y de lo que llega. Define así un aparato donde algo de la percepción llega modificado y algo se ausenta para siempre. La presencia en el inconsciente quedará entonces ordenada de acuerdo a dos direcciones de la ausencia. Una articulación de lo que ya no es, de lo que ya pasó, porque no es el sueño en sí, y una articulación con lo que todavía no es, el relato del sueño o su inscripción psíquica, que será sólo después de haber sido interpretada. Dos movimientos que se conectan entre sí y que dejan un espacio abierto por donde se presentará el otro, el que lee lo escrito, el que pronuncia la interpretación y que en ese acto desplaza el tiempo presente a una presencia, presencia que lo es de una producción inconsciente.
Enviado por Norma Menassa
miércoles, 18 de marzo de 2009
poema de Lucía Serrano
ADIOS TRISTEZA
Adiós
tristeza,
geografía
salvaje
a punto
de naufragar.
Estaban en prisión
todas las orillas.
Casi 50 razones para tener el nuevo Messenger. ¡Conocelas aquí y bajate el nuevo!
LEYENDO A JACOBO FIJMAN
LA RIQUEZA HUMANA
martes, 17 de marzo de 2009
LEYENDO A OLIVERIO GIRONDO
EL CUERPO IMAGINADO DE LA HISTERIA
EL CABALLO ROJO
lunes, 16 de marzo de 2009
COMIENZAN "LAS 2001 NOCHES"
"Si es posible el poema es posible la vida"
Hay un nuevo Messenger que tenés que conocer... ¡Mirá las novedades!
Leyendo a Menassa
con todo lujo de detalles, íntimos.
Sin esperar siquiera que yo hablara,
me contó sus amores.
Al rato bostecé y ella sin más me dijo:
¿entonces no me amas?
¿es mentira que has estado escuchándome?
¿es tan brutal la vida?
Yo terminé el bostezo
y le cogí la cara con mis manos.
Ella convulsionó sus ojos,
tembló todo su cuerpo,
abrió, sin compasión, sus labios.
Yo dejé caer mis manos al viento
y el viento devoró nuestras miradas.
Sin mirada, sin brazos,
caímos, sin esperanzas, de rodillas,
uno encima del otro
y comenzamos a llorar.
domingo, 15 de marzo de 2009
Raúl Gonzalez Tuñon
BLUES DE LOS PEQUEÑOS DESHOLLINADORES
¿TE ACUERDAS de los turcos vendedores
de madapolán?
¿Y de los muñecos de trapo quemados en la
noche de San Juan?
¿Te acuerdas de los pequeños deshollinadores
y de los negros candomberos
y de mí que en las tardes de lluvia
detrás de los vidrios
miraba el paisaje caído en la zanja?
¿Te acuerdas del muro del día escalado, ardido,
mordido como una
fruta?
¿Te acuerdas de María Celeste?
Pues hoy María Celeste es una
prostituta.
¿Te acuerdas de la tienda fresca, violeta, rosa
y el torcido y verde farol?
Pues Juan el Broncero es hoy
un ladrón.
¿Te acuerdas de los pequeños deshollinadores
oscuros, oscuros?
Pues hoy los pequeños deshollinadores
son hombres maduros
que gritan en las cantinas
escupen polvo en las negras fábricas
y aguardan las yiras fugaces
en los baldíos y en las esquinas.
enviado por Marcela
viernes, 13 de marzo de 2009
Leyendo a Norma Menassa

Estoy (1998)
UNA PRUEBA DE AMOR
ELLA SE PIERDE PARA DESEAR
El Poema de los poemas de amor, es el de la separación de la mujer con respecto a sí misma. Esta sería la apertura al segundo tiempo de la transferencia. Ahora se tratará de un paso más allá de lo supuesto, una vez establecido el polo de la pérdida donde el a como resto de una operación es un resto productivo, habrá un a separado de sí mismo que no es un resto productivo, sino que es sólo escoria, sólo desecho.
Ella dirá, en mi cama, por las noches busco "eso" que amo sin poder encontrarlo. De esta manera ella sabe que no es ninguna representación la que busca sino que el encuentro es con la falta de representación, lo que mas allá de las palabras pulsa. Algo se sublimará gracias a la separación de ella misma, de esa mujer centrada en la fantasía que la reúne como virgen y puta en la que la celebran sus hombres y sus descendientes, se dispersará y esto la expulsará de su goce inmóvil , y así separada será puesta en movimiento para que escape y no llegue a saber nunca dónde está y de esta manera no se pueda nombrar el deseo, ya que lo que persistirá será el deseo de nombrar.
Dado este paso, cuerpo y goce caerán hechos pedazos y el espacio habitado por una sonoridad, saturará y angustiará el deslizamiento metafórico. Pero no será el descuartizamiento del cuerpo, será el cuerpo imposible que más allá de la multiplicidad de los pedazos regresará, hasta el arcaismo del continente mudo para enlazarse al significante ausente. Campo del Ello desde donde la teoría nos remitirá hasta esa ausencia para que se produzca la apertura de un acto que se realiza más allá del psicoanalista, una cadena de transmisión que lo que transmite es la posibilidad de poner en acto la realidad del inconsciente, que como realidad insostenible sólo puede ser interpretada.
miércoles, 11 de marzo de 2009
UN POEMA DE ENRIQUE MOLINA

La máquina del tiempo (2003)
LA VIDA NATURAL
POESIA Y PSICOANALISIS
martes, 10 de marzo de 2009
Lluvia
Entonces comprendimos que la lluvia también era hermosa.
Unas veces cae mansamente y uno piensa en los cementerios abandonados.
Otras veces cae con furia y uno piensa en los maremotos
que se han tragado tantas espléndidas islas de extraños nombres.
De cualquier manera la lluvia es saludable y triste.
Sus tambores acunan nuestras noches y la lectura corre
a su lado por los canales del sueño.
Tú venías hacia mí y los otros seres pasaban.
No habían despertado todavía al amor, no sabían nada de nosotros.
De nuestro gran secreto.
Ignoraban la intimidad de nuestros abrazos voluptuosos,
la ternura de nuestra fatiga.
Acaso los rostros amigos, las fotografías, los paisajes
que hemos visto juntos, tantos gestos que hemos entrevisto
o sospechado, los ademanes y las palabras de ellos.
Todo, todo ha desaparecido y estamos solos bajo la lluvia,
Solos en nuestro compartido, en nuestro apretado destino, en
nuestra posible muerte única, en nuestra posible resurrección.
Te quiero con toda la ternura de la lluvia.
Te quiero con toda la violencia de la lluvia.
Te quiero con todos los tambores de la lluvia.
Te quiero con todos los violines de la lluvia.
Aún tenemos fuerza para subir la callejuela empinada.
Recién estamos descubriendo los puentes y las casas, las ventanas y
las luces, los barcos y los horizontes.
Tú estás arriba, suntuosa, bíblica, pero tan humana;
Increíble, pero tan real, numerosa, pero tan mía.
Yo te veo hasta en la sombra imprecisa del sueño.
Oh, visitante.
Ya es seguro que ningún desvío nos separará.
Iguales luces señaleras nos atraen hacia la compartida vida,
hacia el destino único.
Ni en nuestra carne ni en nuestro espíritu nunca pasaremos la línea del otoño.
Porque la intensidad de nuestro amor es tan grande, tan poderosa, que no
nos daremos cuenta cuando todo haya muerto,
cuando tú y yo seamos dos sombras y todavía estemos pegados,
juntos, subiendo siempre la callejuela sin fin de una pasión irremediable.
Oh, visitante.
Estoy lleno de tu vida y de tu muerte.
Estoy tocado de tu destino.
Al extremo de que nada te pertenece sino yo.
Al extremo de que nada me pertenece sino tú.
Sin embargo yo quería hablar de la lluvia, igual, pero distinta, ya al caer
sobre los jardines, ya al deslizarse por los muros, ya al reflejar sobre el asfalto
las súbitas, las fugitivas luces rojas de los automóviles, ya al inundar
los barrios de nuestra solidaridad y de nuestra congoja, los humildes
barrios de los trabajadores.
La lluvia es bella y triste y acaso nuestro amor sea bello y triste, y acaso esa tristeza
sea una manera sutil de la alegría. Intima, recóndita alegría.
Estoy tocado de tu destino,
Oh, lluvia. Oh, generosa.
Raúl González Tuñón.
De Todos bailan (1934)
Enviado por Renata Passolini
MARIO TREJO Y UN POEMA

UNA CARTA PARA VOS
Las últimas horas de la tarde fuera de casa, sin saber a qué olía la lluvia sobre mi abrigo de lana y sintiendo que el dolor era demasiado para hablar sueltamente del futuro. Nunca sabré dónde empezó el encuentro y nunca sabré dónde terminará. Esta mañana pude descubrir un gesto tuyo en el pequeño que empujaba con fuerza la puerta de tu casa, esa casona de aquél barrio que sobresalía de verdes colgantes por los que se filtraba la luz de mis presentimientos. Yo esperaba encontrarme con la certidumbre que da el haber caminado lo suficiente para llegar a este momento y ahora me doy cuenta que tengo el mismo desamparo que aquél que busca una palabra y no la encuentra. Leí una vez más y repasé el plan que teníamos y me dí cuenta que el fantasma de la muerte de aquella a la que habías amado tanto me era insoportable y que no pensaba ensombrecerme para siempre. No es que tenga alguna moral, pero me asustará cualquier charla intrascendente que la nombre, me aterrarán los objetos de la casa que no me pertenecen, me helaría en la hornalla prendida por sus manos, rondaría sin cesar las noches con presencias de murmullos intraducibles y olores avejentados por no pertenecer ya a nadie. Tal vez yo haya sido esa promesa necesaria para que puedas soportar esa lucha entre la vida y la muerte, pero no es necesario que sea yo quien eche piedras a su tumba, ni es necesario que te acompañe en ningún final precipitado. Voy a quedarme por un tiempo silenciosa, me apartaré de ti, porque ya no tengo ganas, y porque no sé qué misteriosos pensamientos me atacan cada tanto y convierten montañas en cenizas, y el futuro en ocres macilentos donde arrojo semillas condenadas al fracaso. Pero he llegado a mi verdad, y ella me arroja a un acto valeroso y sabe a despedida. Despegaré mi cuerpo ya que el encuentro tan solo fue entre sombras e iré tras el perfil abrillantado de la ausencia a buscarme en el tiempo de otra historia, en un lugar que me recuerde a un bosque.
Enviado por Norma
lunes, 9 de marzo de 2009
8 DE MARZO: DIA INTERNACIONAL DE LA MUJER
viernes, 6 de marzo de 2009
Leyendo a Menassa
La poderosa muerte unida a los vocablos más sutiles.
El cruel espanto, el dolor más extremo, besados por la luz.
El verso más antiguo bordado en tus cabellos.
Entre palabras, por túneles secretos, hacia lo no sabido.
¿Dirigir una revista de psicoanálisis?
¿Psicoanalizar una revista de psicoanálisis?
¿Psicoanalizar desde una revista de psicoanálisis?
¿Transmitir el psicoanálisis?
¿Amar definitivamente la poesía?
Sólo después sabré, sólo después sabremos.
Cuando lo irremediable pregunte por sí mismo
cuando la muerte venga anudada en un punto
cuando el baile sonoro de los días detenga su mirada,
vendrán de nuestra vida los saberes y, ahí,
ya no seremos éstos, sino lo escrito.
Fragmento de Hablados 2, de Miguel Menassa.
En principio, nos aconsejamos tomar distancia de los recuerdos infantiles; conocer el amor; hablar; leer algunos libros; escribir algún verso. Y eso fue todo.
Fuerza y palabra unidas rabiosamente en cualquier dirección, parecía, al principio, que iríamos a parar a la mierda, os lo aseguro. Después, el tiempo, nos llevó de la mano, escribiendo, por el camino de la muerte. A los sobrevivientes, más allá de modos y modales, nos otorgó un sexo, una palabra. Somos esas caricias provenientes de las noches más negras. Un incalculable amor en medio del desastre.
Aprendimos rápidamente que sin mencionar a Dios es absolutamente imposible saber de quién es el tiempo. ¿A quién pertenecen las horas? Los recuerdos de las horas pasadas, la ilusión de las horas por venir. ¿A quién las horas del amor? Los vericuetos del tiempo del amor. ¿A quién pertenecen?
Espero saber acogerme sin vergüenza a mi destino: Viví entre ellos, soy un grupo, varias personas, tengo las palabras de todas las clases sociales posibles en este tiempo. Fui todas las enfermedades. Toda la peste y toda la gloria posible. Soy el más indicado para decir, para empezar a juntar lo que la dictadura, en su afán de reproducirse, ha separado.
Pretendemos una página en blanco permanente. Ese ha de ser nuestro lecho de amor y, también, nuestro campo de guerra.
Enviado por Norma
jueves, 5 de marzo de 2009
LEYENDO A FREUD