lunes, 31 de octubre de 2011
viernes, 28 de octubre de 2011
Despierto, querida, ciego
Estoy despierto, estoy despierto,
pero hay horrores que me ciegan.
Sangres, violencias, odios meditados.
Ver como huele todo el mundo a podrido.
Ojos destrozados por la llovizna atómica.
Tus besos doloridos, tus hijos extraviados.
Estoy despierto, estoy despierto,
pero hay horrores que me ciegan.
Ambición desmedida, la codicia, la mugre.
La explotación, la esclavitud, la mierda.
Tu sexo dolorido, tu asco, tu vergüenza.
Tu vientre partido por la duda.
Estoy despierto, estoy despierto,
pero hay horrores que me ciegan.
Miguel Oscar Menassa
pero hay horrores que me ciegan.
Sangres, violencias, odios meditados.
Ver como huele todo el mundo a podrido.
Ojos destrozados por la llovizna atómica.
Tus besos doloridos, tus hijos extraviados.
Estoy despierto, estoy despierto,
pero hay horrores que me ciegan.
Ambición desmedida, la codicia, la mugre.
La explotación, la esclavitud, la mierda.
Tu sexo dolorido, tu asco, tu vergüenza.
Tu vientre partido por la duda.
Estoy despierto, estoy despierto,
pero hay horrores que me ciegan.
Miguel Oscar Menassa
miércoles, 26 de octubre de 2011
Aforismos y decires
martes, 25 de octubre de 2011
lunes, 24 de octubre de 2011
viernes, 21 de octubre de 2011
Las 2001 noches

Noche 723- Estoy muy tranquilo, espero poder verificar la temperatura para vivir mil años, el resto me parece todo conciencia.
Hoy quiero decirte, querido Dios, que he desistido de querer reemplazarte. A partir de ahora, cada vez que te necesite, te amaré. Me alcanzará con eso. Entre los hombres ganaré muchas más competencias que las previstas en mi carrera para hacerme, algún día soñado, Dios.
Estoy contento, muy contento. Espero saber de mí, más a menudo. Un hombre que se reconoce en todo. Un futuro espera a ese hombre. Estoy en alza, ya me lo dirá la historia. Este año que viene estaré en alza, todo subirá para mí. Hay algo que arde para arriba, un humor, un sol, unas palabras, todo está que arde en los cielos. He renunciado a ser Dios, estoy salvado.
Miguel Oscar Menassa
miércoles, 19 de octubre de 2011
martes, 18 de octubre de 2011
Busco sigo buscando
Busco sigo buscando
entre las esperanzas.
Ato mi razón
descuelgo de ella
un sinsentido.
Te escribo
dejo pasar
entre las teclas de la máquina
los afectos más reprimidos.
Hoy estoy ágil
como una paloma entre los buitres
como una paloma decapitada por la paz.
Un ajetreo en mis entrañas anuncia
el espacio nocturno para mis ojos
Fuera de mí volando a ras del cielo
desorbitados a punto de caer.
Bebo inmaculado licor
entre tus piernas de gacela perdida
de gacela abierta a los manantiales
de gacela estropeada por la ciudad.
Busco entre los recuerdos
una esperanza
y no encuentro recuerdos.
Escribir, también, contra mí mismo.
Tanta locura
tanta alegría en medio de tanta locura
más que tocar fondo
me elevo entre los astros
espuma de cielo
me dejo comer por el vacío.
Soy una de las últimas astillas
de la tierra
ya no puedo volver ni detenerme.
Hacerme fuego es mi destino
incendiar, también, el universo.
Fresas y fresnos marinos trópicos del deseo,
aleteo fugaz contra las olas y los vientos.
Me imagino sentado en una silla para siempre
ligando el mundo apasionado entre mis letras.
Páginas como gigantescas olas oceánicas.
Lento devenir entre las letras
como si fuera entre montañas y
valles de sol y ríos desolados
cortando las ciudades del amor.
Tejo una red de versos incalculables,
teja conmigo amablemente en el deseo
y deje que sus ojos se vuelen de sí.
Hágase universal
recorra el espacio celeste
en el poema
cielo y vértigo
para sus ojos desorbitados
y ahora puede decirle a su mujer:
Te escribo
ves
te escribo en las paredes
pongo tu nombre ciego
en las paredes.
Viajo con destreza
por tu piel
toco el Universo.
Miguel Oscar Menassa
entre las esperanzas.
Ato mi razón
descuelgo de ella
un sinsentido.
Te escribo
dejo pasar
entre las teclas de la máquina
los afectos más reprimidos.
Hoy estoy ágil
como una paloma entre los buitres
como una paloma decapitada por la paz.
Un ajetreo en mis entrañas anuncia
el espacio nocturno para mis ojos
Fuera de mí volando a ras del cielo
desorbitados a punto de caer.
Bebo inmaculado licor
entre tus piernas de gacela perdida
de gacela abierta a los manantiales
de gacela estropeada por la ciudad.
Busco entre los recuerdos
una esperanza
y no encuentro recuerdos.
Escribir, también, contra mí mismo.
Tanta locura
tanta alegría en medio de tanta locura
más que tocar fondo
me elevo entre los astros
espuma de cielo
me dejo comer por el vacío.
Soy una de las últimas astillas
de la tierra
ya no puedo volver ni detenerme.
Hacerme fuego es mi destino
incendiar, también, el universo.
Fresas y fresnos marinos trópicos del deseo,
aleteo fugaz contra las olas y los vientos.
Me imagino sentado en una silla para siempre
ligando el mundo apasionado entre mis letras.
Páginas como gigantescas olas oceánicas.
Lento devenir entre las letras
como si fuera entre montañas y
valles de sol y ríos desolados
cortando las ciudades del amor.
Tejo una red de versos incalculables,
teja conmigo amablemente en el deseo
y deje que sus ojos se vuelen de sí.
Hágase universal
recorra el espacio celeste
en el poema
cielo y vértigo
para sus ojos desorbitados
y ahora puede decirle a su mujer:
Te escribo
ves
te escribo en las paredes
pongo tu nombre ciego
en las paredes.
Viajo con destreza
por tu piel
toco el Universo.
Miguel Oscar Menassa
jueves, 6 de octubre de 2011
martes, 4 de octubre de 2011
La cruda margarita descubre entre sus hojas su propio fin
Escribir, ciertas noches,
es como jugar al ajedrez,
entre jugada y jugada, entre letra y letra,
siempre hay tiempo para los sueños.
Mortaja y cruz,
pequeñas sandalias descuartizadas,
pequeño pescador ahogado por el peso de la pesca.
Mi cuerpo es débil y deforme,
en el fondo del mar entre los peces.
Mi rostro helado,
violento azul contra las tenues escarchas marinas,
mi rostro,
piedra endurecida por el ir y el venir de las mareas,
mi rostro,
acerado límite donde la verdad se desvanece.
Brújula definitivamente desviada,
toco fondo,
y entre los corales,
abejas y mieles hambrientas devoran mi mirada.
El musgo bajo los pies descalzos tiene un olor a viejo,
a recuerdo infantil en el cordón de la vereda,
esperando crecer,
esperando encontrar algún tesoro en los desagües.
Viviendo cerca de la nada,
nos decían,
cualquier futuro es promisorio.
Viviendo mal,
se tienen esperanzas.
Miguel Oscar Menassa
es como jugar al ajedrez,
entre jugada y jugada, entre letra y letra,
siempre hay tiempo para los sueños.
Mortaja y cruz,
pequeñas sandalias descuartizadas,
pequeño pescador ahogado por el peso de la pesca.
Mi cuerpo es débil y deforme,
en el fondo del mar entre los peces.
Mi rostro helado,
violento azul contra las tenues escarchas marinas,
mi rostro,
piedra endurecida por el ir y el venir de las mareas,
mi rostro,
acerado límite donde la verdad se desvanece.
Brújula definitivamente desviada,
toco fondo,
y entre los corales,
abejas y mieles hambrientas devoran mi mirada.
El musgo bajo los pies descalzos tiene un olor a viejo,
a recuerdo infantil en el cordón de la vereda,
esperando crecer,
esperando encontrar algún tesoro en los desagües.
Viviendo cerca de la nada,
nos decían,
cualquier futuro es promisorio.
Viviendo mal,
se tienen esperanzas.
Miguel Oscar Menassa
lunes, 3 de octubre de 2011
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