viernes, 24 de abril de 2009

CUERPO Y PSICOANÁLISIS

LA ANOREXIA  Y  LA DEVORACIÓN

 

El cuerpo de la anoréxica, a diferencia del de la histérica, es un cuerpo recortado por la pulsión y no por el significante.

Se instala una relación madre-hijo, que es del orden de la locura de la madre, donde ella tapona con el hijo el lugar de la falta.

Es la madre la que no quiere tramitar su castración y de esta manera vuelve al padre inoperante, porque no garantiza con su función que el hijo no se transforme en el objeto delicioso comido por una madre voraz, quedando expuesto al capricho femenino  no atemperado por la ley del padre (reintegrar el producto: el niño queda a merced del deseo de la madre sin metaforizar, es decir, deseo incestuoso, devorar al hijo como una reversión de la pulsión, en la prohibición del incesto).

La identificación en la anorexia, en lugar de estar sustentando la constitución del Yo, tiene que ver con quedar fijado al instante de ser devorado por la madre, cuando su exigencia pulsional hace del niño su pene.

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