lunes, 29 de agosto de 2011
jueves, 25 de agosto de 2011
Demonio de la muerte
Tengo para entregarte mis endemoniadas pasiones,
mi carne joven quemada por el viento,
para nombrarte
reservo por si acaso
mis palabras.
Miguel Oscar Menassa
mi carne joven quemada por el viento,
para nombrarte
reservo por si acaso
mis palabras.
Miguel Oscar Menassa
miércoles, 24 de agosto de 2011
martes, 23 de agosto de 2011
Aforismos y decires
miércoles, 17 de agosto de 2011
lunes, 15 de agosto de 2011
Huyo de mi propia luz
Huyo de mi propia luz
porque mi propia luz
no es la luz del hombre.
Soy entre nosotros
el que desata
los nudos más lejanos.
La soledad
más que un hábito
es una condición
de la belleza.
De su libro: "La poesía y yo"
porque mi propia luz
no es la luz del hombre.
Soy entre nosotros
el que desata
los nudos más lejanos.
La soledad
más que un hábito
es una condición
de la belleza.
De su libro: "La poesía y yo"
jueves, 11 de agosto de 2011
Aforismos y decires
miércoles, 10 de agosto de 2011
martes, 9 de agosto de 2011
Las lápidas son desaforadamente pesadas
No comprendés, la distancia es el mar, las mil leguas marinas que nos separan irremediablemente.
Cuando estábamos todos en el puerto, todos éramos iguales.
Después llegó la hora de embarcarse, la nave construida, las amarras rotas.
Yo preferí el mar, vos la tierra.
Desde el mar te tiré los cabos necesarios, las escalas necesarias. Fue imposible. Desde la arena me hacías señales luminosas incomprensibles; recuerdo una noche que me entretuve en las señales, casi me voy a pique.
Después el mar me fue ofreciendo nuevas palabras, nuevas conjeturas, mi piel en tanto iba adquiriendo las características de los viejos lobos de mar. Mis aullidos eran aullidos desprovistos de fe. Lo importante era emitirlos y no que alguien los escuchara.
Mi barco era pequeño y veloz, vos no pudiste soportar tanta velocidad.
Miguel Oscar Menassa
Cuando estábamos todos en el puerto, todos éramos iguales.
Después llegó la hora de embarcarse, la nave construida, las amarras rotas.
Yo preferí el mar, vos la tierra.
Desde el mar te tiré los cabos necesarios, las escalas necesarias. Fue imposible. Desde la arena me hacías señales luminosas incomprensibles; recuerdo una noche que me entretuve en las señales, casi me voy a pique.
Después el mar me fue ofreciendo nuevas palabras, nuevas conjeturas, mi piel en tanto iba adquiriendo las características de los viejos lobos de mar. Mis aullidos eran aullidos desprovistos de fe. Lo importante era emitirlos y no que alguien los escuchara.
Mi barco era pequeño y veloz, vos no pudiste soportar tanta velocidad.
Miguel Oscar Menassa
lunes, 8 de agosto de 2011
jueves, 4 de agosto de 2011
5 de Julio de 1977
Estoy escribiendo sin saber, otra vez más.
Un dolor intenso de mis músculos respiratorios me recuerda que dicha función es una función vital.
Respirar o no respirar, es al fin, el único problema del hombre. Como siempre, y otra vez más, escucho tangos. Una voz interior, un murmullo lejano, una fe.
El dolor me acompaña todo el día, la respiración es una función permanente.
Resistirse a ella, es verdaderamente agotador.
Dejar de respirar, por ahora, es imposible.
Del libro: "Poética del exilio"
Miguel O. Menassa
martes, 2 de agosto de 2011
Las 2001 Noches
NOCHE 282- Trabajando la eterna soledad del alma, sostenido viento donde el tiempo de los hurones destinados a percatarse de la eterna soledad de las estrellas, arcas devenidas mares sangrientos.
Vientre pariendo universos, no queremos ser más, simples profesionales del alma. Es feliz la realidad, serpiente encasquetada, dolor enorme del saber escondido de la nada. Como me gusta perder el tiempo de la dicha, es decir, nadie ha de querer volver a amar los rastros arteros de la nada.
Es verosímil que el hombre hable de los disolventes y enfermizos roces perennes de los dichoces días del pasado, aquella situación terca del dolor ajeno, por todas partes alegremente llevado a tristezas marinas encontradas.
Estoy en mí, luciénaga enamorada del tiempo de los envueltos mariscales asesinados, en el que la vista del dolor hablaba del tiempo en que nos comíamos el amor.
Miguel Oscar Menassa
Vientre pariendo universos, no queremos ser más, simples profesionales del alma. Es feliz la realidad, serpiente encasquetada, dolor enorme del saber escondido de la nada. Como me gusta perder el tiempo de la dicha, es decir, nadie ha de querer volver a amar los rastros arteros de la nada.
Es verosímil que el hombre hable de los disolventes y enfermizos roces perennes de los dichoces días del pasado, aquella situación terca del dolor ajeno, por todas partes alegremente llevado a tristezas marinas encontradas.
Estoy en mí, luciénaga enamorada del tiempo de los envueltos mariscales asesinados, en el que la vista del dolor hablaba del tiempo en que nos comíamos el amor.
Miguel Oscar Menassa
lunes, 1 de agosto de 2011
Aforismos y decires
viernes, 29 de julio de 2011
miércoles, 27 de julio de 2011
lunes, 25 de julio de 2011
Todos los cuentos terminan con la vida o con la muerte III
Cuando vuelvas por el camino de la tierra
no detendrás tu mano ni ninguna palabra
me recordarás simplemente tendido y esperando
que el viento y la lluvia
mojen o enfríen
ay, tu quieto, tu terco corazón.
No volverás florida
ni empecinadamente revueltos los vestidos
ni nada de alegría
en tu cuerpo de haber estado antes en la ciudad
y antes todavía en el campo.
Mi amada, en esta realidad puñados de oro
saltan y golpean para que el río vuelva.
la soledad no vuelve o no es la misma.
El río no vuelve.
El amor puede quedarse dormido entre las sábanas
o las escaleras del puerto
donde los rufianes con sus amigos y los pescadores
lentamente silban su dolor
porque no viene nadie.
Amada, aquí no hay río que humedezca y alegre tu piel
Aquí la soledad.
Miguel O. Menassa
no detendrás tu mano ni ninguna palabra
me recordarás simplemente tendido y esperando
que el viento y la lluvia
mojen o enfríen
ay, tu quieto, tu terco corazón.
No volverás florida
ni empecinadamente revueltos los vestidos
ni nada de alegría
en tu cuerpo de haber estado antes en la ciudad
y antes todavía en el campo.
Mi amada, en esta realidad puñados de oro
saltan y golpean para que el río vuelva.
la soledad no vuelve o no es la misma.
El río no vuelve.
El amor puede quedarse dormido entre las sábanas
o las escaleras del puerto
donde los rufianes con sus amigos y los pescadores
lentamente silban su dolor
porque no viene nadie.
Amada, aquí no hay río que humedezca y alegre tu piel
Aquí la soledad.
Miguel O. Menassa
viernes, 22 de julio de 2011
jueves, 21 de julio de 2011
El hombre vuelve siempre siempre vuelve el amor
Volver para atrapar en el abismo tu risa del amor.
Risa furtiva,
encuentros a flor de piel fuera del tiempo.
Inconcebibles figuras,
floresta brutal donde se oculta el pálido estallido.
Un bien, un mal, una tenue esperanza
y, al final, los besos a tierra.
Toda la alegría de morir por vos
intensa, ciega,
color de claveles en plena primavera.
Un color natural,
tu boca,
tus dientes,
tu blancura infernal,
virgen del ocio, virgen de los flujos.
Miguel Oscar Menassa
Risa furtiva,
encuentros a flor de piel fuera del tiempo.
Inconcebibles figuras,
floresta brutal donde se oculta el pálido estallido.
Un bien, un mal, una tenue esperanza
y, al final, los besos a tierra.
Toda la alegría de morir por vos
intensa, ciega,
color de claveles en plena primavera.
Un color natural,
tu boca,
tus dientes,
tu blancura infernal,
virgen del ocio, virgen de los flujos.
Miguel Oscar Menassa
martes, 19 de julio de 2011
Las 2001 Noches
lunes, 18 de julio de 2011
viernes, 15 de julio de 2011
La locura
Hoy como nunca amé mi cuerpo en soledad.
Hoy como ayer fui el amante infernal.
Hoy no llegué muy lejos.
Caminé todo el día,
dando vueltas adentro de mi pieza.
Mi padre cantaba en árabe, con voz alta, hermosa.
Ensayé algunos pasos.
Moví con ternura mis manos por delante de mi cara.
Mis movimientos, eran sensuales y ligeros.
Arranqué de la higuera
las pequeñas brevas marinas y me tendí al sol.
Dejé que el desierto invadiera mi pieza.
Yo era el camello azul que galopaba,
sin agua y sin amor por el desierto.
Arena fugaz, me decía, y seguía galopando,
el tiempo se encorvaba sobre mis espaldas
y después, un paso de baile,
aquel movimiento como una ceremonia
y dejaba caer una joya a tus pies,
señora locura
y tú,
prisionera envilecida en mi mirada,
te arrastrabas entre las cadenas, mis lágrimas,
-acero y piedra- y no podías,
salir de este poema.
Me arrastré contigo a tu compás.
Miguel Oscar Menassa
Hoy como ayer fui el amante infernal.
Hoy no llegué muy lejos.
Caminé todo el día,
dando vueltas adentro de mi pieza.
Mi padre cantaba en árabe, con voz alta, hermosa.
Ensayé algunos pasos.
Moví con ternura mis manos por delante de mi cara.
Mis movimientos, eran sensuales y ligeros.
Arranqué de la higuera
las pequeñas brevas marinas y me tendí al sol.
Dejé que el desierto invadiera mi pieza.
Yo era el camello azul que galopaba,
sin agua y sin amor por el desierto.
Arena fugaz, me decía, y seguía galopando,
el tiempo se encorvaba sobre mis espaldas
y después, un paso de baile,
aquel movimiento como una ceremonia
y dejaba caer una joya a tus pies,
señora locura
y tú,
prisionera envilecida en mi mirada,
te arrastrabas entre las cadenas, mis lágrimas,
-acero y piedra- y no podías,
salir de este poema.
Me arrastré contigo a tu compás.
Miguel Oscar Menassa
miércoles, 13 de julio de 2011
martes, 12 de julio de 2011
Siniestro fue el amor que me tuviste
Siniestro fue el amor que me tuviste.
Querida, lo recuerdo,
eras como un tambor enloquecido
golpeando sin piedad, llamando a la muerte.
Mi amor fue todo lo que pude con mi canto.
Hoy ensayo para ti, acústica serpiente enamorada,
una voz gutural, ardiente, una voz poco común:
le di, le di con un martillo
le di, con intención de darle.
Apreté su cabeza, su corazón,
sus ilusiones entre palabras.
Miguel Oscar Menassa
Querida, lo recuerdo,
eras como un tambor enloquecido
golpeando sin piedad, llamando a la muerte.
Mi amor fue todo lo que pude con mi canto.
Hoy ensayo para ti, acústica serpiente enamorada,
una voz gutural, ardiente, una voz poco común:
le di, le di con un martillo
le di, con intención de darle.
Apreté su cabeza, su corazón,
sus ilusiones entre palabras.
Miguel Oscar Menassa
jueves, 7 de julio de 2011
miércoles, 6 de julio de 2011
lunes, 4 de julio de 2011
El hombre y yo -4-
Niño y anciano
preguntándose, al unísono,
los acordes posibles
del mundo en que vivimos:
Parece que la vida no comenzará nunca.
Parece que la vida ya se terminó.
No se cuál de estos hombres
será mi dueño un día
mas comienzo diciendo una verdad:
la lucha es cruel,
las ambiciones imperfectas.
Miguel Oscar Menassa
preguntándose, al unísono,
los acordes posibles
del mundo en que vivimos:
Parece que la vida no comenzará nunca.
Parece que la vida ya se terminó.
No se cuál de estos hombres
será mi dueño un día
mas comienzo diciendo una verdad:
la lucha es cruel,
las ambiciones imperfectas.
Miguel Oscar Menassa
jueves, 30 de junio de 2011
martes, 28 de junio de 2011
Las 2001 Noches - y 393 noches de repuesto -
NOCHE 384 - Las noches, el juego, eso me apasiona; la oscuridad, la inseguridad. El permanente silencio de la nada. Habrá una moda donde de todo el mundo tendrá algo que decirse. Alguien tendrá que practicar el silencio, para que no desaparezcan los contrastes.
La poesía suele llegar, a veces, con algo de luz, algo de locura, algo de mujer; el resto del tiempo, las cuentas, la política, las situaciones grises de la vida, me llenan la cabeza.
Miguel Oscar Menassa
La poesía suele llegar, a veces, con algo de luz, algo de locura, algo de mujer; el resto del tiempo, las cuentas, la política, las situaciones grises de la vida, me llenan la cabeza.
Miguel Oscar Menassa
lunes, 27 de junio de 2011
viernes, 24 de junio de 2011
Soy me doy cuenta
Soy me doy cuenta
un nadador muerto de frío.
Lo que me pasa es el amor.
También es la nostalgia
por mi país, mi barrio
las glicinas
colgando de su cuello
como si su cuello
fuese el cuello de una reina
y nos pasábamos
de balcón en balcón
y locos nos besábamos
y en cada salto
nos parecíamos a los pájaros.
Después fuimos los témpanos eternos
después siempre viajamos en soledad.
Gigantescos
y helados
témpanos solitarios
viajamos contra todo.
Contar los golpes
nos decían
contar las caídas
más de mil no serán
y desde entonces
la poesía
pide libertad y no
una libertad medida
por banderas.
La poesía pide
una libertad soberbia
todo el tiempo
toda la maravilla
de lo desconocido
en esa libertad.
No la libertad de las estatuas.
Una libertad
que destruya todas las estatuas.
La poesía ambiciona en esa libertad
ser material presencia de lo humano.
Ella grita furiosa entre las piedras
o todos o ninguno. Garganta universal.
Mientras sobre la tierra
alguien no pueda el hombre
no habrá hombre.
Temblando
y entre el temblor está mi vida
y termino llorando enloquecido
porque no puedo más
y arranco de la miseria
una grandeza:
El deseo ferviente de ser
esa libertad
ese hombre.
Bestial
libre también de libertad
ella
me hace saber que no podré.
Mi desdicha
no es su beneplácito
pero tampoco su dolor.
Su libertad es infinita
Más que una danza
para ser bailada por todos una danza
que tenga de todos
el movimiento más preciso.
Viajo
sin aparente retorno.
Soy la Poesía.
Miguel Oscar Menassa
un nadador muerto de frío.
Lo que me pasa es el amor.
También es la nostalgia
por mi país, mi barrio
las glicinas
colgando de su cuello
como si su cuello
fuese el cuello de una reina
y nos pasábamos
de balcón en balcón
y locos nos besábamos
y en cada salto
nos parecíamos a los pájaros.
Después fuimos los témpanos eternos
después siempre viajamos en soledad.
Gigantescos
y helados
témpanos solitarios
viajamos contra todo.
Contar los golpes
nos decían
contar las caídas
más de mil no serán
y desde entonces
la poesía
pide libertad y no
una libertad medida
por banderas.
La poesía pide
una libertad soberbia
todo el tiempo
toda la maravilla
de lo desconocido
en esa libertad.
No la libertad de las estatuas.
Una libertad
que destruya todas las estatuas.
La poesía ambiciona en esa libertad
ser material presencia de lo humano.
Ella grita furiosa entre las piedras
o todos o ninguno. Garganta universal.
Mientras sobre la tierra
alguien no pueda el hombre
no habrá hombre.
Temblando
y entre el temblor está mi vida
y termino llorando enloquecido
porque no puedo más
y arranco de la miseria
una grandeza:
El deseo ferviente de ser
esa libertad
ese hombre.
Bestial
libre también de libertad
ella
me hace saber que no podré.
Mi desdicha
no es su beneplácito
pero tampoco su dolor.
Su libertad es infinita
Más que una danza
para ser bailada por todos una danza
que tenga de todos
el movimiento más preciso.
Viajo
sin aparente retorno.
Soy la Poesía.
Miguel Oscar Menassa
miércoles, 22 de junio de 2011
martes, 21 de junio de 2011
jueves, 16 de junio de 2011
Las 2001 noches
Noche 1514 - Tengo que sobreponerme. Tengo que poder aceptar lo ya hecho, para poder transformar algo.
Es viento lo que toca, lejos de todo tiempo, sin ser tiempo.
Ya han pasado quince años.
Miguel Oscar Menassa
Es viento lo que toca, lejos de todo tiempo, sin ser tiempo.
Ya han pasado quince años.
Miguel Oscar Menassa
miércoles, 15 de junio de 2011
martes, 14 de junio de 2011
La vida vive en mis palabras
La vida vive en mis palabras, el goce en mi voz
y vosotros, tendréis que resolver el acertijo.
Soy una herida abierta que sólo se repite sin dolor.
Soy una pulsación, sin ritmo, ni latidos.
Algo del ser que ya no fue sino representado.
Un hilo de luz en la montaña abierta y desolada,
pero sin que hubiera de haber desolación,
ni montaña, ni hilo, ni tan siquiera luz.
No soy el humo que parte de la llama y se disipa,
ni el grito que se arranca de la garganta para ser
ni el perfume que escapa de la piel del deseo.
Soy algo del humo, algo de la llama, que perdura:
lo que el grito no pudo asesinar de la garganta,
olor vacío de perfumes, agujero de piel, poesía.
Miguel Oscar Menassa
y vosotros, tendréis que resolver el acertijo.
Soy una herida abierta que sólo se repite sin dolor.
Soy una pulsación, sin ritmo, ni latidos.
Algo del ser que ya no fue sino representado.
Un hilo de luz en la montaña abierta y desolada,
pero sin que hubiera de haber desolación,
ni montaña, ni hilo, ni tan siquiera luz.
No soy el humo que parte de la llama y se disipa,
ni el grito que se arranca de la garganta para ser
ni el perfume que escapa de la piel del deseo.
Soy algo del humo, algo de la llama, que perdura:
lo que el grito no pudo asesinar de la garganta,
olor vacío de perfumes, agujero de piel, poesía.
Miguel Oscar Menassa
viernes, 10 de junio de 2011
miércoles, 8 de junio de 2011
Dejo de ser
Dejo de ser.
Abrazo de un salto
el halo frágil de una voz
y entrego
a cualquier palabra
el ritmo de lo humano.
Vivo en los territorios
donde la vida
siempre toca fondo.
Miguel Oscar Menassa
Abrazo de un salto
el halo frágil de una voz
y entrego
a cualquier palabra
el ritmo de lo humano.
Vivo en los territorios
donde la vida
siempre toca fondo.
Miguel Oscar Menassa
lunes, 6 de junio de 2011
miércoles, 1 de junio de 2011
Los Pacientes de Ana
Ed. Sudamericana
280 pag.
Por el ojo de la cerradura del consultorio de Ana, la psicoanalista que le da título a este libro magnético, vemos los problemas que hasta allí cargan los pacientes, esa otra parte fundamental del título y de la ecuación que se pone en juego en la consulta. Celos, amores perdidos y encontrados, miedo a la muerte pero también miedo a la vida, obsesiones, penas y pequeñas victorias diarias: los problemas de Los pacientes de Ana son los nuestros, y es imposible no quedar encandilado por las múltiples historias de estas páginas que, narradas con agudeza, gracia y vitalidad, logran que la ficción se parezca más que nunca a la vida misma.
“Este libro tiene la habilidad de abrirse en varios personajes con particularidades muy distintas, pero a la vez resulta posible imaginar que todas esas son sub-personalidades de un solo personaje. Como si cada uno de los pacientes fuera un fragmento, una parte de algo mayor llamado ser humano y que es disecado en cada sesión con la analista. Ana nos ayuda a encontrarnos, a rescatar la propia historia, a identificarnos.”
Juan Taratuto
Lunes 16.45 hs. / Laura
(¿Timbre?)
–Ah, fue tan suave el timbre que tuve que adivinar.
–Sí, toqué apenas…
–Tocado con penas. Adelante.
–Mis penas… Hoy no sé qué decir, en realidad, no sé si quiero hablar…
–Entréguese a sus palabras, yo estoy aquí, es su horario.
–Hoy usted debería abrir el juego, empezar a hablar de algo o preguntarme algo…
–¿De qué no quiere hablar?
–No quiero hablar de mi sexualidad. Creo que si me pongo a hablar de cualquier cosa, usted me va a preguntar por mi sexualidad. Así las cosas están muy bien. Lo amo a Lorenzo y él me ama a mí. ¿Qué más puedo querer?
–¿Tiene respuesta para esa pregunta? ¿Quiere algo más?
–Una cosa es lo que pienso y otra lo que siento. A mí me gusta mucho la vida que tengo, es la vida que quería tener, pero no estoy contenta nunca. Y creo que él tampoco está del todo contento. Nos fuimos encerrando en nuestras cosas y no sé dónde está la alegría, no la encuentro en ningún lado.
–Laura, me parece que se responde cosas que no le gustan, pero puede progresar con sus palabras…
–¿Por qué le tengo miedo a todo lo humano? Mejor dicho: ¿por qué me da tanto miedo lo sexual? Siento que todo está sucio, me da asco manchar las sábanas, tocarse, dar un beso a veces también me da asco…
–Quizás dejó de tener sexo y hasta de besar para no arriesgarse a desear un hijo para no sentirse deseosa, sexual, mortal por miedo a embarazarse…
–Todo es demasiado pesado para mí, creo que me da miedo vivir…
–La vida es una enfermedad mortal que se transmite sexualmente, dijo Woody Allen...
–Creo que tengo que decirle gracias, pero no sé por qué…
Nacida en Buenos Aires, Marcela Villavella es licenciada en Psicología, integrante de la Escuela de Psicoanálisis Grupo Cero y directora de la Escuela Brasileira de Psicoanálisis Grupo Cero. Editó el libro Lo trágico en psicoanálisis (2007), además de participar con sus trabajos en diversas obras en colaboración , y los volúmenes de poesía Bella de Siesta, Así es la rosa y Te busca y te nombra.
lunes, 30 de mayo de 2011
El hombre y yo -8-
Hay mujeres en mí
que aman la vida
y mujeres que aún
no han comenzado a amar
y otras que se fueron
y otras que vinieron
y otras que volaron hasta llegar
al alma que no tengo
y plantaron lo que no tenían
en donde nada había
y construyeron
un amor verdadero,
pero invisible.
Nadie veía nada,
nadie tocaba nada
mas todos oímos
el estruendo de horror
del verdadero amor
desapareciendo.
Miguel Oscar Menassa
que aman la vida
y mujeres que aún
no han comenzado a amar
y otras que se fueron
y otras que vinieron
y otras que volaron hasta llegar
al alma que no tengo
y plantaron lo que no tenían
en donde nada había
y construyeron
un amor verdadero,
pero invisible.
Nadie veía nada,
nadie tocaba nada
mas todos oímos
el estruendo de horror
del verdadero amor
desapareciendo.
Miguel Oscar Menassa
jueves, 26 de mayo de 2011
martes, 24 de mayo de 2011
Aforismos y decires

141_ ¿Viste? el antiguo y famoso mundo
era una naranja exprimida y seca.
¿Viste el final?
Los muertos que veíamos caer a nuestro lado
éramos nosotros y la sangre era nuestra.
Y el futuro que aparecía despedazado,
era nuestro futuro.
¿Viste el azul del cielo manchado de rojo carmesí?
Era nuestro pecho y la pradera bombardeada,
y los pequeños trozos macerados de carne
saltando por los aires,
eran nuestro cuerpo. ¿VISTE QUÉ HORROR?
lunes, 23 de mayo de 2011
Soy un ser aislado, suspendido...
Soy un ser aislado, suspendido entre signos de puntuación.
Un sereno juglar de la belleza oculta, de los bienes perdidos.
Alma me dicen y mi congoja estalla hasta los límites del mar.
Amor me dicen y se desgarra mi tierra en terremotos, caídas.
Soy un ser enamorado del pedazo de pan que me llevo a la boca.
Un solitario ser, amante del crujido del pan entre mis dientes.
Paz me dijeron y estalló frente a mí, la guerra, la vergüenza.
Paz, gritaban, mientras le cortaban las manos al cantor, al viento.
Soy mi Tristán, la Isolda, el ser vivo del otro, vieja soledad.
Esa vieja costumbre de saber recorrerme sin violencia, sin Dios.
Un punto en el centro del corazón, una coma colgando de los labios.
¡Libertad! me gritaron, ¡trabajo, me gritaron, y libertad!
y fue divertido ver cómo se ataban hasta inmovilizarse.
Nadie podía detenerme, lo borré todo, lo rompí.
Miguel Oscar Menassa
Un sereno juglar de la belleza oculta, de los bienes perdidos.
Alma me dicen y mi congoja estalla hasta los límites del mar.
Amor me dicen y se desgarra mi tierra en terremotos, caídas.
Soy un ser enamorado del pedazo de pan que me llevo a la boca.
Un solitario ser, amante del crujido del pan entre mis dientes.
Paz me dijeron y estalló frente a mí, la guerra, la vergüenza.
Paz, gritaban, mientras le cortaban las manos al cantor, al viento.
Soy mi Tristán, la Isolda, el ser vivo del otro, vieja soledad.
Esa vieja costumbre de saber recorrerme sin violencia, sin Dios.
Un punto en el centro del corazón, una coma colgando de los labios.
¡Libertad! me gritaron, ¡trabajo, me gritaron, y libertad!
y fue divertido ver cómo se ataban hasta inmovilizarse.
Nadie podía detenerme, lo borré todo, lo rompí.
Miguel Oscar Menassa
jueves, 19 de mayo de 2011
Aforismos y decires
martes, 17 de mayo de 2011
La vejez a mí...
La vejez a mí, también, quiso tragarme.
Hubo un instante en mi vida que mis arrugas
y mis dolores tenían más fuerza que mi pensamiento.
En ese instante fue donde envejecí.
Cuando me di cuenta que el poder sobre mí no era yo
sino las palabras no envejecí más.
Miguel Oscar Menassa
Hubo un instante en mi vida que mis arrugas
y mis dolores tenían más fuerza que mi pensamiento.
En ese instante fue donde envejecí.
Cuando me di cuenta que el poder sobre mí no era yo
sino las palabras no envejecí más.
Miguel Oscar Menassa
lunes, 16 de mayo de 2011
martes, 10 de mayo de 2011
La realidad juega, juega con nosotros
Yo he pagado mi boleto
he sacrificado mi nombre
exijo mi viaje de placer.
He hecho muecas feroces en lo real.
pero ella no se aleja de mí
más que la longitud de tu rostro.
El hombre vuelve siempre, siempre vuelve el amor.
Estupendo
los solos mueren solos
los acompañados los tercos
los sacerdotes vagabundos
los suaves mueren solos.
Nosotros, los poetas,
que guardamos aliento
para pegar sin respeto a Dios
para escupir los rostros
no debemos morir.
Morimos solos.
Miguel Oscar Menassa
he sacrificado mi nombre
exijo mi viaje de placer.
He hecho muecas feroces en lo real.
pero ella no se aleja de mí
más que la longitud de tu rostro.
El hombre vuelve siempre, siempre vuelve el amor.
Estupendo
los solos mueren solos
los acompañados los tercos
los sacerdotes vagabundos
los suaves mueren solos.
Nosotros, los poetas,
que guardamos aliento
para pegar sin respeto a Dios
para escupir los rostros
no debemos morir.
Morimos solos.
Miguel Oscar Menassa
jueves, 5 de mayo de 2011
miércoles, 4 de mayo de 2011
Leyendo a Miguel O. Menassa
Freud dice que no se puede soportar la dependencia que cada ser humano tiene con otro ser humano, por haber nacido de padre y madre humanos y haber nacido precoz para vivir. Esto es fundamental para entender al ser humano; si se le deja solo muere automáticamente; su respiración no puede regularse hasta el sexto mes, su visión no aparece hasta el día veintiuno, no camina hasta el año, gatea luego de los seis meses, no puede regular la temperatura porque los centros hipotalámicos todavía no funcionan apropiadamente. En esa inmadurez, que lo llevaría directamente a la muerte, aparece otro humano y dice: "a éste no lo voy a dejar morir". Lo acuna por la noche para que respire, le pone una manta para que no muera de frío, y le da de comer porque el niño no puede buscarse los alimentos.
Esa persona que decide que esa otra persona no muera es alguien que ya debe ese favor a alguien. Si no hubiese nacido de padre y madre humanos no hubiera podido decidir que ese sujeto nuevo siga con vida.
Esto es lo que algunos autores llaman la deuda simbólica.
Esa persona que decide que esa otra persona no muera es alguien que ya debe ese favor a alguien. Si no hubiese nacido de padre y madre humanos no hubiera podido decidir que ese sujeto nuevo siga con vida.
Esto es lo que algunos autores llaman la deuda simbólica.
martes, 3 de mayo de 2011
lunes, 2 de mayo de 2011
Dejar
Dejar
olvidar de a poco
el que soy.
Hundirme lentamente
en las horas de la noche
cuerpo de mujer.
Aborigen despedazado por la cultura
pequeño monumento vital hecho letra.
Ave de rapiña desesperada
cegada por su condición de ser
me confieso:
en algún lugar secreto de mi alma
algo de Dios ha muerto para mí.
Bestia ensangrentada devoro mi saber.
Soy la última borrasca sobre el mundo
y también
soy la dirección de la borrasca.
Aquí en el centro de mi ser
flamea un hombre
tu cuerpo
pantera amenazada.
Nácar y ausencia.
Miguel Oscar Menassa
olvidar de a poco
el que soy.
Hundirme lentamente
en las horas de la noche
cuerpo de mujer.
Aborigen despedazado por la cultura
pequeño monumento vital hecho letra.
Ave de rapiña desesperada
cegada por su condición de ser
me confieso:
en algún lugar secreto de mi alma
algo de Dios ha muerto para mí.
Bestia ensangrentada devoro mi saber.
Soy la última borrasca sobre el mundo
y también
soy la dirección de la borrasca.
Aquí en el centro de mi ser
flamea un hombre
tu cuerpo
pantera amenazada.
Nácar y ausencia.
Miguel Oscar Menassa
jueves, 28 de abril de 2011
martes, 26 de abril de 2011
Las 2001 noches
Noche 29.- Confieso estar en contra de todo. Pero de todo no. El sol, ciertas caricias, ciertas mujeres tendidas en el sol. Ciertos soles acurrucados en tu bajo vientre.
Aclarando mejor la frase, sería: Confieso estar en contra de todo lo que me pasa, el mundo me gusta, la vida en general me resulta vibrante y, para demostrarlo, riego todos los días mis plantas, como si me interesara que crecieran.
Pan y libertad, para todo el mundo, eso es lo que amo, pero, también, amo, un poco de agua y las cadenas del amor y poesía para todo el mundo.
Entonces, pan y libertad y un poquito de vino y yerbas y soltura y cultura para todo el mundo, también, para los ricos, y la música, porque hasta los pueblos primitivos vivían al compás de alguna música.
Y un poco de sexo junto con el pan y un poco de dinero con la libertad, para que la tristeza nunca llegue al fondo.
Y libertad y muerte y un poco de razón, algunos documentos y pan y libertad y algún pedazo de carne, frescas verduras y pan, un poco de sexo y un gran amor que nos encadene un tiempo a un lugar y libertad y un poco de teatro, porque la verdad en sí misma no tiene ningún valor aunque proclame pan y libertad y las máscaras son necesarias para el amor y un poco más de pan y frutas y leche fresca para darle, también, de comer algo a los más pequeños y juegos y montañas y mares y, también, un poco de pan y amor para compartir con más personas que con Dios o mi madre y, también, un poco de libertad.
Miguel Oscar Menassa
Aclarando mejor la frase, sería: Confieso estar en contra de todo lo que me pasa, el mundo me gusta, la vida en general me resulta vibrante y, para demostrarlo, riego todos los días mis plantas, como si me interesara que crecieran.
Pan y libertad, para todo el mundo, eso es lo que amo, pero, también, amo, un poco de agua y las cadenas del amor y poesía para todo el mundo.
Entonces, pan y libertad y un poquito de vino y yerbas y soltura y cultura para todo el mundo, también, para los ricos, y la música, porque hasta los pueblos primitivos vivían al compás de alguna música.
Y un poco de sexo junto con el pan y un poco de dinero con la libertad, para que la tristeza nunca llegue al fondo.
Y libertad y muerte y un poco de razón, algunos documentos y pan y libertad y algún pedazo de carne, frescas verduras y pan, un poco de sexo y un gran amor que nos encadene un tiempo a un lugar y libertad y un poco de teatro, porque la verdad en sí misma no tiene ningún valor aunque proclame pan y libertad y las máscaras son necesarias para el amor y un poco más de pan y frutas y leche fresca para darle, también, de comer algo a los más pequeños y juegos y montañas y mares y, también, un poco de pan y amor para compartir con más personas que con Dios o mi madre y, también, un poco de libertad.
Miguel Oscar Menassa
lunes, 25 de abril de 2011
miércoles, 20 de abril de 2011
Como elefante triste
Deseo hacer el amor en pleno verano,
como en mi tierra hacían los sin-tierra,
se reclamaban los unos a los otros
y ya no había amor.
Hacer el amor, me digo, con determinación,
con cierta alevosía,
como les pasaba a las mujeres de mi pueblo,
con sus amores únicos.
Hacer el amor hasta romper
el equilibrio que me permite amar.
Como las flores que agonizan,
quemadas, rotas,
por el mismo sol que les dio vida.
Ahora, en esta lenta mañana de verano,
quiero que el viento produzca,
ese sonido, agudo y desgarrado,
del amor sin barreras.
Como hacen el amor las mariposas,
donde gusano y alas,
se juntan para morir.
Hoy quisiera practicar el amor bestial.
Como los cerdos hacen y las gaviotas,
y los vampiros quietos y las vacas.
Hembra y macho, animales en celo,
sin palabras.
Y un día dije:
hoy quiero amar todo lo que pasó.
Y mi vida se llenó de muertos.
Confieso haber sido como ellos,
llegué a gozar sentado en una silla,
quieto, sin alma, esperando un verso.
Y, después, me gustaría amar,
de país a país, de océano a montaña
y dejarme caer como los soldados
que mueren abrazados al arma que los mata.
Tengo que amar, me digo, tengo que amar.
Como aman los jóvenes en primavera,
sin importarles nada, burlándose del mundo.
Me gustaría, porqué no, hacer el amor
tendiéndome en un verso,
como las letras,
las palabras hacen
y me pongo celoso
porque no puedo tanto
y lloro como una mujer,
lo que defendiendo como hombre
no sirvió para nada.
Amar, hoy me dejaría amar.
Sería el hombre muerto-vivo,
que la mujer desea.
Quedarme quieto, digo,
atarme, sin más, al porvenir.
Besar la boca que besa el universo
y apagar la luz.
Hoy es una tarde calurosa
de verano en Europa.
Y quien se lo imaginara
no hubiera podido nunca
imaginarlo así:
Sentado y escribiendo,
haciendo el amor en las cloacas de mi ciudad.
Conociendo a fondo la vida cotidiana.
“Amor y odio se parecen”
amor y odio se parecen,
gritaba el condenado
y se abrazaba
con ardor a sus propias palabras
y amaba
todo lo que no podía ser y caía,
se dejaba caer sobre su cuerpo.
Así quisiera amar, así quisiera.
Con el alma partida de soledad,
sin que nadie me vea llorar por lo perdido,
como elefante triste que no verán morir.
Miguel Oscar Menassa
como en mi tierra hacían los sin-tierra,
se reclamaban los unos a los otros
y ya no había amor.
Hacer el amor, me digo, con determinación,
con cierta alevosía,
como les pasaba a las mujeres de mi pueblo,
con sus amores únicos.
Hacer el amor hasta romper
el equilibrio que me permite amar.
Como las flores que agonizan,
quemadas, rotas,
por el mismo sol que les dio vida.
Ahora, en esta lenta mañana de verano,
quiero que el viento produzca,
ese sonido, agudo y desgarrado,
del amor sin barreras.
Como hacen el amor las mariposas,
donde gusano y alas,
se juntan para morir.
Hoy quisiera practicar el amor bestial.
Como los cerdos hacen y las gaviotas,
y los vampiros quietos y las vacas.
Hembra y macho, animales en celo,
sin palabras.
Y un día dije:
hoy quiero amar todo lo que pasó.
Y mi vida se llenó de muertos.
Confieso haber sido como ellos,
llegué a gozar sentado en una silla,
quieto, sin alma, esperando un verso.
Y, después, me gustaría amar,
de país a país, de océano a montaña
y dejarme caer como los soldados
que mueren abrazados al arma que los mata.
Tengo que amar, me digo, tengo que amar.
Como aman los jóvenes en primavera,
sin importarles nada, burlándose del mundo.
Me gustaría, porqué no, hacer el amor
tendiéndome en un verso,
como las letras,
las palabras hacen
y me pongo celoso
porque no puedo tanto
y lloro como una mujer,
lo que defendiendo como hombre
no sirvió para nada.
Amar, hoy me dejaría amar.
Sería el hombre muerto-vivo,
que la mujer desea.
Quedarme quieto, digo,
atarme, sin más, al porvenir.
Besar la boca que besa el universo
y apagar la luz.
Hoy es una tarde calurosa
de verano en Europa.
Y quien se lo imaginara
no hubiera podido nunca
imaginarlo así:
Sentado y escribiendo,
haciendo el amor en las cloacas de mi ciudad.
Conociendo a fondo la vida cotidiana.
“Amor y odio se parecen”
amor y odio se parecen,
gritaba el condenado
y se abrazaba
con ardor a sus propias palabras
y amaba
todo lo que no podía ser y caía,
se dejaba caer sobre su cuerpo.
Así quisiera amar, así quisiera.
Con el alma partida de soledad,
sin que nadie me vea llorar por lo perdido,
como elefante triste que no verán morir.
Miguel Oscar Menassa
lunes, 18 de abril de 2011
Aforismos y decires
jueves, 14 de abril de 2011
miércoles, 13 de abril de 2011
lunes, 11 de abril de 2011
Apertura
Si se trata de introdicirnos al psicoanálisis, tendríamos que comenzar diciendo, hasta que se nos demuestre lo contrario, que el psicoanálisis es una ciencia y donde verdaderamente lo es, no sólo gozará de los beneficios y de los límites de poseer un sistema teórico,sino que podrá, desde ese sistema teórico, regular los modos de apropiación de lo real.
Es decir, por gozar de los beneficios y los límites que a toda elaboración teórica le proporciona un sistema teórico que la convalide. Sistema teórico que tendrá como propiedad ofrecer los modos de transformación y apropiación de lo real.
Por lo tanto no sólo tendremos un prejuicio ideológico, o filosófico o teórico frente a la aparición de esta nueva ciencia, sino que tendremos, también, otro tipo de resistencias, ya que introducirnos al psicoanálisis será, sin más, transformar nuestra vida.
Miguel Oscar Menassa
Es decir, por gozar de los beneficios y los límites que a toda elaboración teórica le proporciona un sistema teórico que la convalide. Sistema teórico que tendrá como propiedad ofrecer los modos de transformación y apropiación de lo real.
Por lo tanto no sólo tendremos un prejuicio ideológico, o filosófico o teórico frente a la aparición de esta nueva ciencia, sino que tendremos, también, otro tipo de resistencias, ya que introducirnos al psicoanálisis será, sin más, transformar nuestra vida.
Miguel Oscar Menassa
viernes, 8 de abril de 2011
Empecinado poeta de todo lo que nace y sobrevive
Empecinado poeta de todo lo que nace y sobrevive,
quiero cantar estos amores que surgen de mi pecho.
Sortilegios, amores como furias desatadas del alma,
tenues, suaves amores anunciando desvastador futuro.
Poner en movimiento la antigua fiereza de la tierra,
imprimir movimientos a una vida que jamás ocurrió.
Romper con mi compás el vientre de la montaña negra,
hacer que el universo todo se mueva entre mis manos.
Palabras con luz propia, eso quiero cantar
Palabras como manos en el rostro del alba
Palabras como piedras caídas para siempre.
Empecinado poeta de todo lo que muere,
el universo, manos, furia de la tierra;
no doy, no entrego nada, canto para mí.
Miguel oscar Menassa
quiero cantar estos amores que surgen de mi pecho.
Sortilegios, amores como furias desatadas del alma,
tenues, suaves amores anunciando desvastador futuro.
Poner en movimiento la antigua fiereza de la tierra,
imprimir movimientos a una vida que jamás ocurrió.
Romper con mi compás el vientre de la montaña negra,
hacer que el universo todo se mueva entre mis manos.
Palabras con luz propia, eso quiero cantar
Palabras como manos en el rostro del alba
Palabras como piedras caídas para siempre.
Empecinado poeta de todo lo que muere,
el universo, manos, furia de la tierra;
no doy, no entrego nada, canto para mí.
Miguel oscar Menassa
martes, 5 de abril de 2011
Aforismos y decires

491_ Un grupo es un estallido, un instante. El resto, las ilusiones de los participantes que, ya institución, ya escritura, quieren seguir siendo jóvenes. Y, por ser un instante, un estallido como el amor, como la poesía, puede ocurrir en cualquier momento y con quien menos pensábamos.
Miguel Oscar Menassa
lunes, 4 de abril de 2011
viernes, 1 de abril de 2011
Siringa de soledad
He llorado anoche en los brazos de nadie,
pensaba en anguilas submarinas
y esta vieja manera de roerme.
Eran los ojos de mi gran amigo bajo el agua
y la boca de la mujer aquella
que gritaron al niño que tengo
prendido de este lado.
Era la ventana azul de tus labios,
mas, mi amigo
tirándome la piel
me susurraba del amor y de la vida
unas cosas extrañas.
(En los famosos días
de tierra al sol, de espaldas a la gente,
cuando el cielo de las mujeres arda
podría abrazarme al orgullo de mi padre
y dormir junto a mí por una noche).
De la noche pasada y la mañana
sólo recuerdo
aquellos ojos que lloraban solos
y esa boca tendida que trataba
de tomarme la mano y esas cosas que llevo
prendidas de este lado.
Y así,
moriré cualquier mañana
apretado a esta lágrima que guardo,
que no es la última,
ni siquiera la anterior a la última.
Miguel Oscar Menassa
pensaba en anguilas submarinas
y esta vieja manera de roerme.
Eran los ojos de mi gran amigo bajo el agua
y la boca de la mujer aquella
que gritaron al niño que tengo
prendido de este lado.
Era la ventana azul de tus labios,
mas, mi amigo
tirándome la piel
me susurraba del amor y de la vida
unas cosas extrañas.
(En los famosos días
de tierra al sol, de espaldas a la gente,
cuando el cielo de las mujeres arda
podría abrazarme al orgullo de mi padre
y dormir junto a mí por una noche).
De la noche pasada y la mañana
sólo recuerdo
aquellos ojos que lloraban solos
y esa boca tendida que trataba
de tomarme la mano y esas cosas que llevo
prendidas de este lado.
Y así,
moriré cualquier mañana
apretado a esta lágrima que guardo,
que no es la última,
ni siquiera la anterior a la última.
Miguel Oscar Menassa
jueves, 31 de marzo de 2011
martes, 29 de marzo de 2011
12 de agosto de 1977
El hombre va siendo eso que dice ser, y es verdad, con el tiempo.
El hombre va siendo eso que dice ser, y con el tiempo, es verdad.
Miguel Oscar Menassa
De "El oficio de morir -diario de un psicoanalista-", 1983
El hombre va siendo eso que dice ser, y con el tiempo, es verdad.
Miguel Oscar Menassa
De "El oficio de morir -diario de un psicoanalista-", 1983
lunes, 28 de marzo de 2011
miércoles, 23 de marzo de 2011
martes, 22 de marzo de 2011
La poesía no se enamora nunca
1
Vivir acompañado
no es un consejo,
es la única manera de vivir,
y aprovecho el decir,
para dejar en vuestra inteligencia
la enseñanza más bella:
La poesía no se enamora nunca.
Miguel Oscar Menassa
Vivir acompañado
no es un consejo,
es la única manera de vivir,
y aprovecho el decir,
para dejar en vuestra inteligencia
la enseñanza más bella:
La poesía no se enamora nunca.
Miguel Oscar Menassa
viernes, 18 de marzo de 2011
Aforismos y decires

797_El cuerpo, en psicoanálisis, para casi todos, sigue siendo el cuerpo de la biología-fisiología, prefreudiana.
Como si el cuerpo se pudiera poner y sacar, como si lo que es escenario en Freud, es transformado en personaje por el dogma psicoanalítico. Y los psicoanalistas, aun los más encumbrados, siguen discutiendo si el cuerpo es fondo o figura del drama, cuando en realidad, el cuerpo no es ninguna de las dos cosas. El cuerpo, después de la formulación del concepto inconsciente, es tiempo.
Miguel Oscar Menassa
jueves, 17 de marzo de 2011
martes, 15 de marzo de 2011
Poesía y Psicoanálisis
"Y si es necesario confesarlo, lo confieso: Yo, también, fui temblando a mi primera sesión de psicoanálisis, pensando que nunca más besaría a nadie con pasión, que jamás escribiría un verso.
Después para vengarme hube de escribir más de mil páginas y hube de besar a más de mil mujeres, esa cifra bastó para sentirme vencido por la verdad: La pasión no se termina porque no existe como tal, se genera entre las personas, entre las palabras, entre los acontecimientos.
Estoy recordando en estos espacios los gloriosos días de mi juventud, donde hablar era una pasión, tal vez, la más poderosa pasión de mi juventud.
Hablar era más que comer, era irse enredando en situaciones, amores, traiciones, triunfos, derrotas que jamás hubieran sido mi vida si me hubiera faltado la palabra."
Miguel Oscar Menassa
Después para vengarme hube de escribir más de mil páginas y hube de besar a más de mil mujeres, esa cifra bastó para sentirme vencido por la verdad: La pasión no se termina porque no existe como tal, se genera entre las personas, entre las palabras, entre los acontecimientos.
Estoy recordando en estos espacios los gloriosos días de mi juventud, donde hablar era una pasión, tal vez, la más poderosa pasión de mi juventud.
Hablar era más que comer, era irse enredando en situaciones, amores, traiciones, triunfos, derrotas que jamás hubieran sido mi vida si me hubiera faltado la palabra."
Miguel Oscar Menassa
viernes, 11 de marzo de 2011
miércoles, 9 de marzo de 2011
viernes, 4 de marzo de 2011
Las 2001 noches
Noche 275 - Encuentro en los destinos de las simples mariposas sin alas el desperdicio de la terrible ineficacia, donde se desencadenan los ocultos temores del espacio abierto a las mutilaciones de tu blanco amor, que nada sabe de la vida ni de la muerte, que se basa en caprichos aniñados de tu espléndida estupidez.
Estamos al borde de una escisión. Después del terremoto quedaré otra vez solo. ¿Qué haré ahora con esta toga de dolor y esperanza fallida?
Espero volver a detenerme en el complot de las estrellas.
Miguel Oscar Menassa
Estamos al borde de una escisión. Después del terremoto quedaré otra vez solo. ¿Qué haré ahora con esta toga de dolor y esperanza fallida?
Espero volver a detenerme en el complot de las estrellas.
Miguel Oscar Menassa
jueves, 3 de marzo de 2011
lunes, 28 de febrero de 2011
viernes, 25 de febrero de 2011
Poema I
Lo he devuelto casi todo
sólo me quedan estas pocas lágrimas
para llorar sobre los hombros
de aquel
que necesite para vivir
mis lágrimas.
Miguel Oscar Menassa
sólo me quedan estas pocas lágrimas
para llorar sobre los hombros
de aquel
que necesite para vivir
mis lágrimas.
Miguel Oscar Menassa
jueves, 24 de febrero de 2011
miércoles, 23 de febrero de 2011
Aforismos y decires
martes, 22 de febrero de 2011
lunes, 21 de febrero de 2011
Amor 2000
Es una voz inconfundible la que me confunde.
Los vientos detenidos clavándose en mi tiempo,
recurren a las más viejas fantasías de olvido
y, en ese punto negro de la memoria, surge el poema.
No es una sustancia, un ser, que atraviesan la nada.
Es nada lo que se come la sustancia, atravesando el ser.
Es huecos de huecos, el infinito que me mira,
es línea sobre línea, generando agujeros invisibles.
Opongo al misterioso siglo del vacío perfecto,
la carne desmesurada y abierta de tus ojos,
la sangre de tu boca, herida por lo insondable.
Opongo a la siniestra ceguera universal,
incandescente luz del choque de los cuerpos,
la magnética luz de tus palabras, amándome.
Miguel Oscar Menassa
Los vientos detenidos clavándose en mi tiempo,
recurren a las más viejas fantasías de olvido
y, en ese punto negro de la memoria, surge el poema.
No es una sustancia, un ser, que atraviesan la nada.
Es nada lo que se come la sustancia, atravesando el ser.
Es huecos de huecos, el infinito que me mira,
es línea sobre línea, generando agujeros invisibles.
Opongo al misterioso siglo del vacío perfecto,
la carne desmesurada y abierta de tus ojos,
la sangre de tu boca, herida por lo insondable.
Opongo a la siniestra ceguera universal,
incandescente luz del choque de los cuerpos,
la magnética luz de tus palabras, amándome.
Miguel Oscar Menassa
jueves, 17 de febrero de 2011
miércoles, 16 de febrero de 2011
Las 2001 noches
Noche 341 - Querida:
Todo me sale mal. Es como si tuviera lepra, la gente huye de mí. Yo, también, niego, yo también soy la máscara sangrante de la nada.
Morir lo que se dice morir no moriré, pero quedaré tocado por la muerte. Luego me repondré y tendré ganas de hacer el amor, de hacer el odio, de publicar algún libro y, ahí, sabré una verdad: los años habrán pasado y yo habré envejecido.
Hoy siento una infinita ternura por lo que vuela,
por lo que se deshace en los aires.
Miguel Oscar Menassa
Todo me sale mal. Es como si tuviera lepra, la gente huye de mí. Yo, también, niego, yo también soy la máscara sangrante de la nada.
Morir lo que se dice morir no moriré, pero quedaré tocado por la muerte. Luego me repondré y tendré ganas de hacer el amor, de hacer el odio, de publicar algún libro y, ahí, sabré una verdad: los años habrán pasado y yo habré envejecido.
Hoy siento una infinita ternura por lo que vuela,
por lo que se deshace en los aires.
Miguel Oscar Menassa
martes, 15 de febrero de 2011
lunes, 14 de febrero de 2011
Un fuerte viento insiste: todo ha terminado
Cantando las vidalas
hago estallar obúes misteriosos.
En plena boca llevo un profundo amor
y pólvora
y diamantes
y una guitarra seca por el odio
y un contrabajo viejo llorando enloquecido.
Sed,
murmullo de aguas y montañas.
Lagos,
grotescas piedras en la cabeza de los hombres
La música de fondo es un violín desesperado.
Soy el que desafina hasta el hastío.
Miro mi vida y canto, miro su vida y canto,
soy un cantor que dice de la vida,
tengo asperezas siempre.
Me gustaría ser alto y delicado,
tener amor todos los días
y un manantial de leche fresca para el amor
y aguas
y música de aguas
y silencios de mares
y olores,
rasgos de mi ser para las ceremonias del encuentro.
Alto y virginal, celeste,
casi inalcanzable,
escondido entre las plegarias,
vuelo hacia tus entrañas,
desgarro hímenes y velos,
hago saltar tus vestiduras por los aires,
sostengo entre mis dedos temblorosos tu desnudez,
agonizo.
Miguel Oscar Menassa
hago estallar obúes misteriosos.
En plena boca llevo un profundo amor
y pólvora
y diamantes
y una guitarra seca por el odio
y un contrabajo viejo llorando enloquecido.
Sed,
murmullo de aguas y montañas.
Lagos,
grotescas piedras en la cabeza de los hombres
La música de fondo es un violín desesperado.
Soy el que desafina hasta el hastío.
Miro mi vida y canto, miro su vida y canto,
soy un cantor que dice de la vida,
tengo asperezas siempre.
Me gustaría ser alto y delicado,
tener amor todos los días
y un manantial de leche fresca para el amor
y aguas
y música de aguas
y silencios de mares
y olores,
rasgos de mi ser para las ceremonias del encuentro.
Alto y virginal, celeste,
casi inalcanzable,
escondido entre las plegarias,
vuelo hacia tus entrañas,
desgarro hímenes y velos,
hago saltar tus vestiduras por los aires,
sostengo entre mis dedos temblorosos tu desnudez,
agonizo.
Miguel Oscar Menassa
lunes, 31 de enero de 2011
Aforismos y decires
jueves, 27 de enero de 2011
miércoles, 26 de enero de 2011
lunes, 24 de enero de 2011
Yo pecador
PROLOGO
Partir por los caminos
donde anidan los corazones que saben del amor.
La poesía nos acompaña
y nos acompañan aquellos amigos
dulces,
como la nieve que vimos caer en nuestra cordillera.
Águilas marinas y dorados cóndores guían nuestro paso.
Llevamos con nosotros la lepra. El que no se contagia
ciega su ser frente al escándalo de la carne.
Legendarios odres de vino nos esperan para saciar la sed.
Pequeñas estrellas brotan de nuestras manos y se deslizan
silenciosamente hacia el abismo donde acontecen los orígenes.
En ese lugar la luz de las estrellas es insuficiente.
Buscamos el sol. Nuestro destino
la palabra.
Miguel Oscar Menassa
Partir por los caminos
donde anidan los corazones que saben del amor.
La poesía nos acompaña
y nos acompañan aquellos amigos
dulces,
como la nieve que vimos caer en nuestra cordillera.
Águilas marinas y dorados cóndores guían nuestro paso.
Llevamos con nosotros la lepra. El que no se contagia
ciega su ser frente al escándalo de la carne.
Legendarios odres de vino nos esperan para saciar la sed.
Pequeñas estrellas brotan de nuestras manos y se deslizan
silenciosamente hacia el abismo donde acontecen los orígenes.
En ese lugar la luz de las estrellas es insuficiente.
Buscamos el sol. Nuestro destino
la palabra.
Miguel Oscar Menassa
viernes, 21 de enero de 2011
jueves, 20 de enero de 2011
Las 2001 noches
martes, 18 de enero de 2011
LAS LAPIDAS SIEMPRE SON DESAFORADAMENTE PESADAS
No comprendés, la distancia es el mar, las mil leguas marinas que nos separan irremediablemente.
Cuando estábamos todos en el puerto, todos éramos iguales.
Después llegó la hora de embarcarse, la nave construida, las amarras rotas.
Yo preferí el mar, vos la tierra.
Desde el mar te tiré los cabos necesarios, las escalas necesarias. Fue imposible. Desde la arena me hacías señales luminosas incomprensibles; recuerdo una noche que me entretuve en las señales, casi me voy a pique.
Después el mar me fue ofreciendo nuevas palabras, nuevas conjeturas, mi piel en tanto iba adquiriendo las características de los viejos lobos de mar. Mis aullidos eran aullidos desprovistos de fe. Lo importante era emitirlos y no que alguien los escuchara.
Mi barco era pequeño y veloz, vos no pudiste soportar tanta velocidad.
Miguel Oscar Menassa
Cuando estábamos todos en el puerto, todos éramos iguales.
Después llegó la hora de embarcarse, la nave construida, las amarras rotas.
Yo preferí el mar, vos la tierra.
Desde el mar te tiré los cabos necesarios, las escalas necesarias. Fue imposible. Desde la arena me hacías señales luminosas incomprensibles; recuerdo una noche que me entretuve en las señales, casi me voy a pique.
Después el mar me fue ofreciendo nuevas palabras, nuevas conjeturas, mi piel en tanto iba adquiriendo las características de los viejos lobos de mar. Mis aullidos eran aullidos desprovistos de fe. Lo importante era emitirlos y no que alguien los escuchara.
Mi barco era pequeño y veloz, vos no pudiste soportar tanta velocidad.
Miguel Oscar Menassa
lunes, 17 de enero de 2011
jueves, 13 de enero de 2011
Leyendo a Miguel Menassa
La sexualidad es la sexualidad, la vida es otra cosa, vida sin sexualidad no hay o hay más o menos, pero una vez que uno tiene sexualidad, la vida tiene muy poco que ver con la sexualidad. La vida toda tiene que ver con la sexualidad, cuando no la tengo , la tengo reprimida o enferma. Cuando la tengo, la sexualidad es una cosa común, como comer, cagar, follar, escribir, eso es la sexualidad, ir al cine, todos los verbos, besar, amar, tocar, leer, tirar, romper, estrujar. Esa es la sexualidad, cuando la tengo, es parte del lenguaje, son las palabras la sexualidad. El manejo de los verbos, cuantas más declinaciones sé, cuantos más tiempos de verbos sé, más se enriquece mi sexualidad. El resto pamplinas. ¿Pero qué pasa cuando la tengo? Eso es el lenguaje que ya tengo, que ya me es dado por ser humano, ya me es dado por haber atravesado el Edipo, ya me pertenece como ser humano, ya no es una preocupación y, además, no es la vida.
Cuando se elabora la madre, después hay que elaborar el mundo. Cuando se supera a la madre, después hay que superar las trabas del estado. Las trabas de los profesores, de las instituciones, las trabas de los libros, las trabas de la cultura, las trabas de los estados que, como ustedes saben, son las trabas que impiden que cualquier hombre o mujer sean grandes, es decir, una gran mujer, un gran hombre, se forja contra las trabas del estado, las normas de la familia, las normas sociales, las normas institucionales.
Cuando se elabora la madre, después hay que elaborar el mundo. Cuando se supera a la madre, después hay que superar las trabas del estado. Las trabas de los profesores, de las instituciones, las trabas de los libros, las trabas de la cultura, las trabas de los estados que, como ustedes saben, son las trabas que impiden que cualquier hombre o mujer sean grandes, es decir, una gran mujer, un gran hombre, se forja contra las trabas del estado, las normas de la familia, las normas sociales, las normas institucionales.
miércoles, 12 de enero de 2011
martes, 11 de enero de 2011
Te extraño y te lo digo así sin sentimientos vanos
Te extrañó y te lo digo así, sin sentimientos vanos,
sin dudas, sin ningún incendio fulgurante en mi boca.
Sin rencores, sin ilusiones pensadas para el futuro,
sólo te extraño desde tu carne grabada en mi mirada.
Cuerpo, alelí delicado y sangrante sobre mis ojos,
desesperada tierra arrojada sin piedad al abismo.
Extraño las tortuosas cadenas encarnadas en besos,
ruidos de tu boca en torbellinos sobre mi locura.
No llamo los recuerdos para llamar sonidos de tu voz,
llamo por tu garganta cegada por la hoz del silencio,
hueco imperturbable entre nosotros cuando era el amor.
Extraño trozos de palabras, arrancados trozos de piel,
leves girones de antiguos y amados descuartizamientos.
Tu boca en la montaña, mi corazón saltando en el vacío.
Miguel Oscar Menassa
sin dudas, sin ningún incendio fulgurante en mi boca.
Sin rencores, sin ilusiones pensadas para el futuro,
sólo te extraño desde tu carne grabada en mi mirada.
Cuerpo, alelí delicado y sangrante sobre mis ojos,
desesperada tierra arrojada sin piedad al abismo.
Extraño las tortuosas cadenas encarnadas en besos,
ruidos de tu boca en torbellinos sobre mi locura.
No llamo los recuerdos para llamar sonidos de tu voz,
llamo por tu garganta cegada por la hoz del silencio,
hueco imperturbable entre nosotros cuando era el amor.
Extraño trozos de palabras, arrancados trozos de piel,
leves girones de antiguos y amados descuartizamientos.
Tu boca en la montaña, mi corazón saltando en el vacío.
Miguel Oscar Menassa
lunes, 10 de enero de 2011
jueves, 6 de enero de 2011
VIGÉSIMO PRIMER DEMONIO O DEMONIO DE LA MUERTE
martes, 4 de enero de 2011
Las 2001 Noches
Noche 288- La espalda me hace ruidos y tus ojos
son, todavía, para mí, en los sueños un misterio
insondable.
Me gustaría verte, tenerte entre mis brazos.
Recitarte los versos que escribí entre tus piernas.
Me gustaría verte, temblar el temblor de tus caderas.
Toda mujer,toda virtud, toda humanidad te recuerda.
Miguel Oscar Menassa
son, todavía, para mí, en los sueños un misterio
insondable.
Me gustaría verte, tenerte entre mis brazos.
Recitarte los versos que escribí entre tus piernas.
Me gustaría verte, temblar el temblor de tus caderas.
Toda mujer,toda virtud, toda humanidad te recuerda.
Miguel Oscar Menassa
lunes, 3 de enero de 2011
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